Antes de irme, quiero decir que lo lamento:
Lamento haber creído que las sonrisas que me dabas eran diferentes de aquellas que le dabas a los demás,
Cuando la luz de tu mirada era para todos por igual, sin malicia ni indirectas,
Ahora sé que aún no llega quien te haga sentir que el tiempo se serena.
Lamento que te encontraras una version mía dividida en tantas partes,
Aunque al final no importara en lo mas mínimo, ya que tu vista nunca estuvo puesta en mí como pensaba.
Lamento haber intentado ser insensible a tu alrededor, encajonarlo todo, volverme neutra para no sentir tu presencia, al punto de decirte “lárgate”.
Lamento ser quien soy cuando reprimo mis sentimientos y mi boca escupe groserías.
Lamento que en muchos momentos mi humor se volviera improperio.
Lamento equivocarme tanto.
Hay días que me doy miedo,
Que solo quiero ocultarme bajo la almohada,
Hacerme un ovillo en la cama y pedir que el mundo se olvide de mí.
Olvidarme de mí.
Lamento haberte visto con una mirada diferente a la tuya,
Lamento que mi vientre casi que por un momento, al sostenerte la mirada más de la cuenta, se calentara como una olla a presión.
Lamento creer que algo era, cuando no.
Sé que no te interesa entenderme,
Que en tu calma no habita mi memoria.
Quisiera sentarme en tu mente aunque sea un minuto,
Fijar mi rostro en tu memoria,
Comprender tu sensación de cordialidad al mirarme,
E irme en calma,
Entendiendo lo enfermiza que puede llegar a ser la fantasía.
Lamento la incomodidad por la que te hice pasar,
Ojalá nunca me hubieras conocido,
Ojalá no tuvieras que tolerar,
Procuraré recorrer mis pasos,
Recoger todo,
Y actuar.
Hasta que no tenga que actuar más.
-Peffi